











Uno de los materiales por excelencia de la filosofía Reggio Emilia es la arcilla: natural, maleable y con capacidad para convertirse en lo que el niño quiera.
Hemos empezado a trabajar el otoño, y tras presentarles durante la asamblea animales y frutos característicos de esta estación, les propusimos una actividad en forma de provocación: colocando la imagen de un erizo en el centro de una mesa y colocando bolas de arcilla y palos, queríamos ver lo que se les ocurría hacer.
Hubo todo tipo de reacciones: desde el asco de Liam, a la sorpresa de Omar, pasando por la concentración de Tyrone. Pero la actividad tuvo sus frutos, pues todos participaron y muchos, como Anastasia, Diana o Amira, crearon sus propios erizos de arcilla.