




Una experiencia sensorial completa.
En nuestra escuela hemos realizado una actividad muy especial en la que los niños y niñas han podido experimentar con la calabaza en todas sus texturas: dura, blanda, húmeda, en puré… A través del tacto, el olor y la observación, los pequeños/as han descubierto las diferentes partes de este alimento tan propio del otoño, manipulándola con libertad y disfrutando del juego sensorial.
Objetivo de la actividad:
Favorecer el desarrollo sensorial y la curiosidad natural de los niños y niñas mediante la exploración libre de materiales reales. Con esta propuesta estimulamos el tacto, la motricidad fina, el lenguaje (al describir sensaciones y características), así como la creatividad, permitiéndoles aprender a través de la experiencia directa.